Puesta a punto de la bici antes de iniciar las vacaciones de verano a dos ruedas

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Foto: Claudio Olivares

A la hora de viajar con nuestra bicicleta, es importante llevar un kit de recambios, porque no sabemos en qué momento podemos pinchar, y un kit de limpieza, pues el barro y el agua estropean la bici y aceleran su deterioro.

No está de más llevar un cepillo, un desengrasante, jabón y un trapo. Si bien es cierto que podemos llevar la bici a cualquier autolavado, no es la mejor opción, y conviene que dediquemos unos minutos al secado.

Podemos utilizar aceites especiales con teflón y ceras, que evitan la acumulación de suciedad en la transmisión y engrasar la tija del sillín y los tornillos de los pedales.

Debemos ajustar los frenos ajustando la tensión del cable en la propia maneta. En la inserción del cable, hay siempre una rosca o barrilete que nos permite controlar si nos hemos quedado cortos o nos pasamos.

En los frenos de disco, aparecen pequeños roces al meter y sacar la rueda. Para solucionarlo, basta con aflojar los tornillos que sujetan el freno a la horquilla o al cuadro, aprieta el freno y con el freno apretado, vuelve a apretar los tornillos.

Para ajustar los cambios, en la embocadura del cable a la maneta de cambio o al desviador, tenemos un barrilete que gira para dar más o menos tensión al cable. Y la cadena debe estar bien limpia y engrasada.

La mejor opción, para evitar estos problemas, es llevar la bici a un mecánico experto en bicis para que la deje a punto, lista para el viaje.

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