Cómo combatir el miedo a realizar rutas en bici a solas, de noche y en ciudad

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La psicóloga y amante de las bicis, Vanesa Fuentes, se ha enfrentado como mujer a los miedos que produce la práctica del ciclismo entre sus compañeras de afición y se ha animado a compartirlos para ayudar en la búsqueda de la solución de aquellas que lo padecen.

Fuentes explica que tanto a ella como a las bikers con las que ha tenido oportunidad de tratar este tema les asustan montar en bici de noche, montar sola sin ningún acompañante, tener un problema mecánico y montar en la ciudad. Y ha llegado a la conclusión de que “en muchas ocasiones somos nosotras mismas las que nos ponemos barreras o excusas. Nos da miedo salir solas, nos da vergüenza porque creemos que es un deporte de chicos, nos da pereza hacer un esfuerzo extra para conseguir subir esa cuesta que tanto se nos resiste, no creemos en nosotras mismas para ser capaces de solventar esa posible avería que nos puede surgir en cualquier ruta, etc”, explica.

Y explica que las mujeres se encuentran además con una serie de mitos y creencias sobre el deporte femenino ampliamente extendidos, pero que son inexactos o erróneos. Creencias que tienen que ver con la debilidad física de las mujeres y que dicen que los cuerpos de las mujeres son inferiores a los de los hombres porque ellas están más determinadas por su naturaleza física (menstruación, embarazo, cuidado de los hijos, etc.)”. “Los cuerpos de las mujeres son más blandos, débiles y vulnerables a las lesiones que los de los hombres y por tanto necesitan ser protegidos”,”Las mujeres no deben hacer ejercicio cuando están embarazadas ni durante la menstruación”, “Las mujeres que participan y sobresalen en deportes que requieren contacto físico son masculinas o no son mujeres “de verdad”, “Las mujeres que participan en entrenamientos enérgicos se pondrán feas, abultarán sus músculos y perderán su feminidad…

Es cierto que el mountain bike es un deporte muy duro y explosivo por lo que no es el que más se adapte a la fisiología femenina, pero realizando las adaptaciones necesarias puede resultar el deporte más placentero del mundo.

vanesa-fuentes-biciPero, ¿por qué nos asaltan estos miedos y cómo podemos enfrentarnos a ellos?
Muchas veces, nuestros miedos, enfermedades o dolores físicos están conectados con nuestras emociones. Éstas, normalmente suelen ser emociones negativas no resueltas y se nos presentan en nuestra vida de forma que nos impiden realizar algunas actividades

Lo primero que tendremos que hacer es preguntarnos si estamos siendo realistas, si es tan malo como imaginamos, si estamos exagerando, si es cierto que no podremos hacer lo que queremos hacer. Debemos preguntarnos qué podemos hacer para afrontarlo, o a quién podemos pedir ayuda.

Una vez que decidimos enfrentarnos a nuestros miedos, podemos imaginarnos que hay algo o alguien que nos protegey nos da seguridad. Por ejemplo, podemos pensar en una persona conocida o imaginaria que está a nuestro lado y nos inspira confianza y calma. Utiliza tus palabras, ya que pueden ser una magnífica técnica para vencer el miedo. Las palabras le dan forma a tus pensamientos, te hacen valiente, te inspiran y edifican tu espíritu.

Venciendo los miedos

la psicóloga propone vencer los miedos convirtiéndolos en alertas y adoptando rutinas un poco más conservadoras:

Miedo a la noche

Si tengo miedo a montar de noche, me dará mucha seguridad llevar una luz delantera potente que desvanecerá el miedo a desorientarme. Si visto ropa reflectante y llevo una luz trasera, mi sensación de estar desprotegido o indefenso ante el resto de vehículos, disminuirá considerablemente ya que me ayudará a hacerme visible ante ellos.

La pérdida del sentido de la vista provoca que se nos acentúe el oído, con lo que percibiremos sonidos que normalmente pasarían desapercibidos por el día. Además la absoluta oscuridad te envuelve en una agradable sensación de tranquilidad. ¡No os perdáis estas sensaciones! Una ruta nocturna en verano es increíble.

Montar sola

Si tengo miedo a montar sola, la solución sería buscar compañía pero esto no siempre es posible. En ocasiones no coincidimos con nuestras amistades, los horarios de los trabajos no nos permiten quedar con nadie, nuestras responsabilidades nos dejan poco tiempo…

En ocasiones montar sola viene de la mano de otros miedos como pueden ser miedo a un accidente sin posibilidad de que nos localicen o a una enfermedad repentina en medio de la nada. Por esto, nos dará mucha tranquilidad informar a un familiar o amigo de la ruta que vamos a seguir para que en caso de que no volvamos a la hora prevista, sepan en qué zona pueden ir a buscarnos.

Llevar un pequeño botiquín y el móvil con batería podría ayudarnos también a tomar la decisión de salir sola a rodar. Además también aconsejaría no improvisar demasiado durante la ruta, esto es, no realizar saltos en una zona que no conozcamos por miedo a accidentarnos, no investigar caminos nuevos si no estamos del todo seguros, llevar gps si disponemos de uno… Estos pequeños consejos nos ayudarán a tener confianza y volver a repetir la experiencia.

Montar en ciudad

Cada vez más son las personas que se animan a utilizar la bicicleta como medio de transporte pero todavía hay personas que no se atreven. Utilizar ropa reflectante para hacernos visibles al resto de vehículos, circular de forma correcta por la calzada y no por la acera o elegir un trayecto seguro (calles por donde no circule demasiado tráfico, calzadas en buen estado sin muchos baches…) son pequeñas ayudas que quizás nos empujen a estar seguras de tomar la decisión de coger la bici para llegar a nuestro puesto de trabajo.

Miedo a una avería

Este aspecto parece que las mujeres lo tenemos muy presente. Tenemos mucho miedo a no saber arreglar una posible avería que nos surja en ruta. La mejor solución será realizar algún tipo de curso donde nos enseñen unas nociones mínimas de mantenimiento como saber cambiar una cámara, arreglar una cadena rota, ajustar los cambios o el sistema de frenado… Debemos practicar antes en casa porque de nada sirve que llevemos un troncha-cadenas si luego no sabemos utilizarlo. Saber que podemos salir airosas de estas situaciones nos dará mucha confianza.

Miedo a no estar a la altura

Hablando en mi propia persona, he de confesar que éste es el miedo que siempre me paraliza. Siempre que salgo a montar con un grupo, tengo miedo a ser la última, no estar a la altura o que tengan que estar esperándome el resto de bikers. Esto me agobia mucho y poco a poco lo voy superando. ¿Cómo lo hago? No me pierdo ninguna de las rutas que propone mi club ya que cada vez estoy cogiendo mejor forma física y voy disfrutando más de las rutas porque no sufro tanto como antes. Un truco que utilizo y que personalmente me funciona mucho es hacer entrenamiento cruzado, esto es, practicar otro deporte que no sea solo mtb. Yo suelo correr uno o dos días por semana. No es mucho, lo sé, pero me ayuda a tener resistencia con la bici. Otro deporte muy aconsejable es la natación, ya que se gana mucha capacidad pulmonar. Sin olvidarnos claro está, del spinning o del rodillo. Como se dice en mi club, esto se considera entrenar a escondidas!!!

Creo que los beneficios que aporta la práctica de este deporte tienen un valor incalculable, por eso y porque me apasiona este deporte animo desde aquí a todas esas mujeres valientes que quieren pero no se atreven a montar en bici.

Las mujeres que practican este deporte son diferentes, son de otra pasta. La bicicleta nos hace sentirnos libres, nos ayuda a superar nuestros miedos, nos enseña a marcarnos metas, te hace sentir viva cada vez que te hace enfrentarte a una subida o a una difícil bajada, te hace sacar fuerzas cuando crees que ya no puedes más, te divierte y te hará reír cada vez que recuerdes las anécdotas de cada salida…

“Os animo a aprovechar todas las sensaciones que se disfrutan sólo con la bici: una vista privilegiada de una montaña, sensación de que semana a semana mejora tu forma física, el viento en la cara o las miradas cómplices con el resto de bikers cuando te encuentras con ellos en tus rutas… Este deporte es muy grande, ¡¡¡no os lo perdáis chicas!!!”, termina.

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